Sin embargo, la puesta en marcha de las redes sociales viene acompañada de algunas amenazas cuando su implantación se realiza de manera precipitada sin una adecuada planificación ni cuenta con los medios necesarios.

Existen al menos 10 amenazas que deben tenerse en cuenta por los empleados públicos a la hora de poner en marcha proyectos en redes sociales en sus instituciones:

  1. Ausencia de estrategia y objetivos claros: No olvidemos que las redes sociales son meras herramientas tecnológicas que de poco sirven si no se sabe para qué, ni cómo, se van a poner en marcha.
  2. Inexistencia de guías de uso: Las redes sociales van más rápido que su regulación, pero eso no debe justificar la inexistencia de guías de uso que normalicen y establezcan los criterios generales para su uso dentro de la institución.
  3. Falta de cualificación: Los gestores de las redes sociales deben contar con la formación adecuada al menos en márketing digital, atención al ciudadano y tecnologías sociales. De otro modo, los resultados de su implantación serán impredecibles.
  4. Desinterés político: La falta de liderazgo es uno de los factores más habituales de fracaso en la puesta en marcha de proyectos que supongan innovación en la administración pública.
  5. Excesivo control político: La otra cara de la moneda, que está siendo la más habitual en el ámbito de las redes sociales, al menos en España. En este caso, las redes sociales son utilizadas como un medio de comunicación unidireccional más de la institución desaprovechándose su verdadero potencial.
  6. Descoordinación: Se produce cuando existe una importante dispersión y descontrol de las cuentas de los perfiles oficiales debida a la falta de cooperación entre las diferentes áreas funcionales de una institución pública. Para evitarlo, deben ponerse en marcha las estrategias para que se inserten de manera adecuada dentro de la organización.
  7. Brecha digital: Si la población no cuenta de manera mayoritaria con los medios necesarios para el uso de las redes sociales, bien por falta de educación o por falta de medios materiales (conexión a internet, dispositivos adecuados, etc.), es difícil que exista una demanda ciudadana que justifique el gasto.
  8. Sesgo en la representación: A menudo se da por sentado que los usuarios en redes sociales representan a la ciudadanía, pero debido a la brecha digital, esto no siempre es así. Debe realizarse un análisis previo que constate que realmente es así. Además, se deben elaborar metodologías que eviten el sesgo de representación de las redes sociales en los procesos participativos.
  9. Abandono de las cuentas oficiales: La falta de estrategia, de medios, de interés por parte de los líderes de la organización puede provocar el abandono o una mala gestión de las redes sociales, lo que ofrece una pésima imagen de la institución.
  10. Suplantación de la identidad: El abandono de las cuentas oficiales o la falta de acción de las administraciones en las redes sociales viene fomentando la generación de cuentas particulares creadas por ciudadanos “activos” en las redes más populares, que suplantan “de facto” a las oficiales.

Estas diez amenazas suponen un verdadero reto para las administraciones públicas. Desde la ciudadanía crece el uso de las redes sociales de una manera exponencial. Cada vez hay más ciudadanos que ocupan mayor número de horas de su tiempo libre utilizando estas herramientas sociales. Por todo ello, los gestores públicos deben estar a la altura para incorporarlas adecuadamente a sus instituciones.

Link a la nota original: http://citiscope.org/habitatIII/explainer/2015/06/que-es-la-nueva-agenda-urbana

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